El abogado Técnico: es momento de aprender a ser abogado
- Eduardo Paiz Consultor de Firmas de Abogados

- hace 1 día
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La etapa técnica es un momento extraño en la carrera del abogado. Ya no es solo estudiante, pero tampoco es del todo “abogado” en el sentido práctico de la profesión.
Es ese momento en el que todavía le ilusiona llegar a la oficina con traje y corbata, sentirse “abogado de verdad”, aunque por dentro uno esté aprendiendo un poco cómo a golpes (A trompadas diríamos en Guatemala) cómo funciona el derecho en la vida real.

En esta fase, el abogado está aprendiendo a aplicar el derecho fuera de los libros: produce bajo supervisión, corrige, vuelve a intentar y empieza a entender cómo se ejerce esta profesión cuando hay clientes, plazos y consecuencias reales.
Acá el objetivo no es brillar ni demostrar que sabe más que los demás. El objetivo es mucho más simple y, al mismo tiempo, más exigente: volverse técnicamente confiable. Que cuando se le asigne un trabajo, el equipo tenga la tranquilidad de que va a volver bien hecho, ordenado, y que va a cumplir con el objetivo por el que fue hecho.
Se trabaja mucho (y encima tras bambalinas), se aprende rápido y el reconocimiento no siempre llega de inmediato. Pero todo lo que viene después se construye aquí.
Aprender derecho… y observar la profesión
En la fase técnica, el mayor acelerador de crecimiento es la exposición. Exponerse a distintas áreas de práctica, a diferentes tipos de asuntos y a estilos diversos de socios y asociados. No para decidir todavía “qué va a hacer toda su vida”, sino para empezar a entender dónde encaja mejor.
Al mismo tiempo, hay un aprendizaje que no aparece en ningún manual: observar. Observar cómo los abogados más experimentados hablan con los clientes, cómo explican problemas complejos, cómo manejan expectativas, cómo reaccionan ante errores o presión. Aunque el abogado técnico no tenga contacto directo con clientes, todo eso se absorbe si está atento.
En paralelo, comienza algo igual de importante: comprender que el derecho también es un negocio. Herramientas como el reporte de horas no existen solo para controlar, sino para medir eficiencia, rentabilidad y carga real de trabajo por ejemplo, esta comprensión empieza a transformar la mentalidad del abogado y quienes más rápido lo comprendan, más rápido progresarán.
Por ejemplo, alguien que va transicionando más allá de lo técnico sabe que inflar horas puede ayudar a llegar a un bono si nadie las revisa o si el sistema es poco eficiente, pero también sabe que el mensaje que está enviando es que es ineficiente y que tarda más que los demás en hacer el mismo trabajo y eso lo hace ser un recurso menos rentable.
Yo fui abogado ejerciente y pasé por esta fase técnica. Conozco muy bien esas tentaciones, sobre todo en carteras generalizadas como los juicios ejecutivos, donde siempre es fácil justificar “una horita más”. Un abogado que va transicionando busca trabajo de más complejidad y ejecutarlo en menos tiempo.
Una transición que se siente (y se nota)
Ya lo mencioné arriba pero no sé si muchos lo saben, al inicio de mi carrera yo fui abogado ejerciente. Tuve la oportunidad de estar en una firma maravillosa, con dos jefes directos extraordinarios. En ese momento estábamos, sin saberlo, en las primeras dos etapas del camino: yo era técnico y ellos conscientes.
Durante ese tiempo se dedicaron a hacerme técnicamente impecable en las áreas que tenía asignadas. Litigaba, y me encantaba. Si no hubiera descubierto después que mi camino iba por otro lado, seguramente seguiría litigando hoy.
Con el tiempo, empezaron a pasar cosas distintas. Se me asignó el control de algunos clientes. El socio principal empezó a llamarme directamente para que le reportara. Había menos revisión y más responsabilidad. Comentarios como: “es tu error, ahora mira cómo lo arreglás, pero lo quiero arreglado” se volvieron parte del día a día.
También se me permitió acompañar a clientes en algunas gestiones. No eran las más glamorosas, pero ya había contacto real. Y, sobre todo, empecé a entender el porqué de muchas decisiones que a un abogado recién graduado simplemente no le hacen sentido.
Mirándolo hacia atrás, estoy convencido de que transicioné de técnico a consciente con ellos. Y por eso siempre estaré agradecido. No fue casual, fue provocado ellos a su vez al subir mi perfil pudieron empezar a transicionar a sus siguientes fases de desarrollo.
Si alguien quiere “ver” más o menos cómo se ve ese desarrollo y esa transición en la vida real, se parece mucho a esto que acabo de compartir. Toma tiempo, como todo en esta profesión, pero es una de las transiciones más importantes que realiza un abogado.
Lo que NO se espera (todavía) de un abogado Técnico
Esta no es la etapa para exigir generación de clientes. Y no porque el abogado técnico no tenga iniciativa, sino porque, en la mayoría de los casos, los clientes que puede traer en este momento no son los que estratégicamente le interesan a la firma, ya sea por perfil o por monto de honorarios (Mi mejor amigo tiene un arrendamiento pero solo tiene presupuesto de USD$250.00 dólares, tengo un amigo que quiere demandar a su jefe y dice que vamos mitad mitad con el monto de la indemnización, tengo unos amigos que nos quieren pagar la sociedad anónima y planificación fiscal con equity de su sociedad, ¿les suenan estos?)
Además, hay pocas cosas más desmotivantes que lograr traer un cliente y que la firma no lo tome o no permita atenderlo. Eso confunde, frustra y manda un mensaje contradictorio.
En esta etapa, el foco debe estar en: producir buen trabajo legal, aprender de los más experimentados y empezar a comprender cómo funciona la firma por dentro. Si alguien muestra habilidades innatas para relacionarse o generar oportunidades, eso se trabaja de forma individual, con mentoría cercana, no como una expectativa general para todos los que están en esta etapa.
Cómo las firmas pueden acompañar bien esta etapa
Las firmas que desarrollan bien a sus abogados técnicos suelen actuar con intención. Los exponen a distintos asociados y socios, les permiten conocer varias áreas de práctica, les dan retroalimentación personalizada y honesta, y ofrecen talleres de profundización en habilidades legales reales, no teoría abstracta.
También alinean los incentivos con lo que esperan en esta etapa: horas de producción, horas bien hechas —no infladas por errores o ineficiencia— y evaluaciones donde la calidad jurídica y la capacidad de entregar trabajo que no requiera múltiples correcciones sea el objetivo principal.
Justo la semana pasada un Managing Partner me hacía el comentario cuando revisábamos su esquema de compensación de asociados y me decía: “No entiendo porque no incluir comisión por captación de clientes a asociados junior y pasantes, si un cliente es un cliente”… Es un tema de expectativas, si algo se incentiva y premia conlleva el mensaje de que se espera y se fomenta, las firmas deben ser muy cuidadosas con enviar los mensajes correctos en los momentos correctos.
Cuando el sistema de evaluación y compensación es coherente, el abogado entiende rápidamente qué tiene que desarrollar y en qué enfocarse.
"Bueno ya quiero crecer!!!! ¿Cuándo termina la fase técnica?
La fase técnica no termina con un título ni con un número exacto de años. Termina cuando empiezan a pasar cosas muy concretas. El abogado deja de vivir en modo supervivencia constante. Entiende qué se espera de él, cómo organizar su trabajo y cómo priorizar.
En su cabeza ocurre un cambio importante. Ya no está pensando todo el tiempo “¿lo habré hecho bien?”, sino “¿esto tiene sentido para el cliente y para el caso?”. Empieza a comprender por qué se toman ciertas decisiones, no solo cómo se ejecutan y las observaciones a su trabajo cada vez son menos y más distanciadas.
Hay menos ansiedad técnica y más criterio. Menos miedo a equivocarse y más capacidad de corregir rápido. Ya entiende el ritmo de la firma, el lenguaje interno y las reglas no escritas.
Y hay dos señales muy claras: alguien empieza a confiarle trabajo sin revisarlo línea por línea. No porque sea perfecto, sino porque es confiable y cuando su jefe directo le dice, acompaña tu a ese cliente que yo tengo otra cosa que hacer (Y se va a jugar Tennis por primera vez en 3 meses).
Cuando eso sucede, el abogado está saliendo de la fase técnica y entrando en la siguiente: la fase Consciente, donde deja de ser visto solo como alguien que aprende y empieza a ser visto como alguien que aporta y es digno de confianza no solo personal sino profesional.
De eso tratará el próximo artículo. Porque ese primer clic mental cambia mucho más de lo que parece.

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